martes, 13 de octubre de 2020

Guía de viaje del Padre Stone - Vuelta 6 - Forgiven Desencadenada


La "Guía de viaje del Padre Stone" es el nombre que reciben una serie de posts de género fantástico-medieval, pertenecientes a la saga de relatos: Forgiven Desecadenada, que se haya ambientada en un mundo de creación propia llamado Gloom.

Si este es el primer relato que habéis encontrado de la sección os invito a leer la introducción a la misma aquí. Si deseáis empezar directamente a leer desde el primer capítulo podréis hacerlo desde este enlace. Y si en cambio queréis echar un vistazo a todos los capítulos publicados hasta la fecha, podréis hacerlo aquí o pulsando en "Guía de viaje del Padre Stone" en las Categorías del blog, situadas a la derecha de esta entrada. 

------------------------------------------------------------Sexta Vuelta

"A todo aquel que se atrevía a convocar sus dones, el Dios de la Muerte le exigía vida."



Queridos lectores, ¡qué Crystaline guíe vuestros pasos y conduzca vuestro corazón lejos de Forgiven! Oíd cuando os digo que una de las más importantes sugerencias de esta guía de viaje es que jamás os acerquéis siquiera a los Pilares del Mundo, donde se esconde la Ciudad de los Esclavos. Y no sólo lo digo porque medren en sus desfiladeros algunas de las más nocivas criaturas de Gea, como son las arañas y escolopendras; sino porque son atroces compañeras de esta urbe la miseria, la catástrofe y la desgracia como no lo son en ningún otro lugar de Gloom.

Y cuánto debe complacer esto al Rey de los Dioses, pues esta y no Diven habría de ser la ciudad que ostentara el atroz honor de contar con su Gran Templo. No me cabe duda de que no hay emplazamiento más cercano en espíritu que este al sombrío reino de El Negro.

¡Oh, dioses! Pese a que mi alma es demasiado joven para jamás haberlo vivido, añoro aquellos ciclos en que habitaban estas montañas los más libres e indómitos de los lysandros. Debió haber sido un tiempo hermoso. La feliz Hiden, la Ciudad Rebelde, amada por Dios y rodeada de argems infinitos. Sin cautivos, tiranos o esclavistas. Sin Oscuros.

Pero hace mucho que el caprichoso Crystaline retiró su bendición de estos colosales riscos. Hiden cayó y con ella la Rebelión y el espíritu de la guerra sagrada. Del antaño alegre recuerdo solo restan los radiantes argems, lugar de reposo del Dios de Cristal, hundidos en las entrañas de la roca inclemente.

Estoy seguro de que el hermano Somnus comprendió hace tiempo aquello de lo que yo tanto he tardado en percatarme. Somnus pertenece a la sagrada orden de buscadores de Crystaline, pero poco queda aquí de la deidad a la que profesamos nuestra fe. Esa debe ser la razón por la que con tanto ahínco quería abandonar este lugar maldito. Este no es hogar para los verdaderos creyentes. El viejo sólo es un ejemplo.

Pero yo siempre me he negado a aceptar la hegemonía de El Negro y su Iglesia, incluso en este lugar, que hiede más que ningún otro con la pestilencia del Dios de las Profundidades. Incluso con sus diestros asesinos tras mis pasos no podía permitir que me achantaran de cumplir la sagrada misión para la que he sido elegido por Crystaline. Debía lanzar un desafío. 

Mi madre siempre decía que desde el momento en que salí de entre sus piernas ya supo que iba a ser un lysandro rebelde. Cuánta razón tenía.

Digo todo esto, queridos lectores, para que podáis comprender con una mayor facilidad el porqué abrí los ojos mucho antes que mis compañeros en la vuelta señalada para cumplir el encargo de Vice y me dirigí a una vuelta tan temprana hacia las puertas del oscuro Templo de El Negro de Forgiven. 

El santuario, como el de Crystaline, se encuentra situado en Ciudad Alta y flanqueado por las mansiones y fincas de hueso de los Notables esclavistas. En esta ocasión, me temo que no podré aconsejaros que os mantengáis alejados del lugar como viene siendo costumbre en esta guía de viaje, pues estoy seguro de que todo aquel que haya sufrido la desgracia de perder a un buen amigo o a un familiar ha tenido la necesidad de acudir a velar por su alma en alguna de las casas del Dios de la Muerte.

Sé que con probabilidad esto sorprenda a aquellos que jamás han abandonado su ciudad de origen, pero a diferencia de los templos consagrados al Dios de Cristal, todos los Templos de El Negro presentan un mismo patrón simétrico en su arquitectura. Todas son construcciones cuadradas en su interior que desde fuera hacen visible un capitel triangular y desde dentro presentan una bóveda semicircular que recorre desde la entrada circular hasta el otro extremo del edificio. La lisa fachada de apagado basalto está rodeada por un peristilo porticado de columnas cuya altura y grosor varían según la importancia del santuario en cuestión, si bien siempre cuidando la armonía con el resto de proporciones. 

Una vez leí las palabras de un Sacris que escribió que la belleza de los Templos de El Negro había sido inspirada a los sacerdotes por su dios en base al concepto del equilibrio de una muerte sagrada. 

Que Glow me lleve si entiendo las palabras de un Oscuro, pero he de confesar que hay algo que suele transmitirme serenidad al contemplar la sobria elegancia de la que hacen gala estos imponentes edificios.

No obstante, el fétido olor del hierro nada más cruzar el arco de entrada provocó en mi alma un terrible miedo que amenazaba con atenazar mis músculos. Tenía delante a una gigantesca efigie de El Negro a cuyos pies hervía un rugiente manantial de sangre. Por todo lysandro es conocido el aterrador aspecto del Dios del Engaño, por lo que no mancillaré estas palabras con su descripción.

Pese a lo temprano de la hora, varios fieles rezaban solos y en silencio, derramando su sangre en los cuencos de las capillas situadas en las paredes interiores del templo. Una parodia de nuestras ofrendas de oro y plata. La cantidad de sangre derramada determinaba cuán formidable sería la súplica elevada al dios y cuán dispuesto estaría este a conceder su favor. A veces, con unas gotas del propio líquido era suficiente; otras, se mostraba mucho más severo en sus demandas. A todo aquel que se atrevía a convocar sus dones, el Dios de la Muerte le exigía vida. 

Inspiré siete veces y continué mi camino haciendo caso omiso a las miradas hostiles de los centinelas que veían como un blasfemo a aquel, que vestido con el blanco hábito de un sacerdote de Crystaline, se había atrevido a profanar con su presencia la casa de su dios. No se equivocaban. 

Malditas sombras. No había hecho más que empezar.

Ellos me habían atacado a las puertas de mi hogar. Ahora yo llevaría la guerra al suyo.

Con reverencia me senté sobre el brillante suelo de mármol y saqué de la bolsa todo lo necesario para elevar mi plegaria a Crystaline: un pequeño cuenco de plata, un argem y una sigma de oro para mi ofrenda.

Ningún dios de la Triada impide a los lysandros rezar al resto de sus hermanos, no obstante, el hogar de cada uno de los dioses es algo tan sacrosanto que a duras penas se permite alguna vez la presencia de los Sumos Sacerdotes de cada orden en el santuario de su dios opuesto. No, lo que estaba a punto de hacer solo tenía un nombre.

Sacrilegio.

De inmediato escuché un furioso siseo y de igual forma que una serpiente rodea a su presa antes de la asfixia, una muchedumbre de sacerdotes de El Negro se abalanzó sobre mí empuñando sus curvadas dagas.

No pensaba permitírselo. Con un movimiento diestro lancé la moneda al aire peligrosamente cerca del cuenco y la recogí con la misma mano con la que la había lanzado.

La amenaza había sido clara. Ni siquiera hizo falta que ensuciara mi lengua con ellos. Sabían que no me habría atrevido a desafiarles de este modo si Crystaline no me hubiera elegido.

El acero de sus armas centelleó al ser envainado de nuevo, no sin cierta resignación. Los sacerdotes dejaron de sisear y guardaron silencio, mientras más de sus hermanos se unían a ellos. Pronto me sentí como una diminuta isla blanca en un mar de mantos oscuros. Esos demonios habrían aprovechado cualquier debilidad para acabar conmigo, y ya me había quedado claro que el traidor de Puro no movería un dedo por evitarlo.

Pronuncié en alto el nombre de Somnus, pero entre sus filas no hubo respuesta.

Eso me enfureció. Sacaría a esa rata de su madriguera costase lo que costase.

Con seguridad, volví a lanzar la moneda al aire y la recogí justo un instante antes de que cayera sobre el plateado fondo del cuenco.

Volví a pronunciar el nombre de mi hermano, y fue entonces cuando el culpable surgió de entre sus filas con el rostro al descubierto.

Wraith no decepcionó mis expectativas. Aunque su faz bien reflejaba la palidez cadavérica y los ojos muertos de todo sacerdote de El Negro, algo en la expresión de su cara me indicaba que aquel era un lysandro especialmente malvado. Puede que fuera Crystaline el que me lo revelara, aunque también puede que fuera mi propia intuición.

No dudéis en que hice reconocer a aquel bastardo que él y Fear habían sido los causantes de la ausencia de Somnus. Ni siquiera fue necesario mancillar el Don de Proto convocándolo allí. Me bastó con valerme de mis propias habilidades retóricas, pues siento que no podría llamarme a mí mismo confesor de lo contrario. Ahora bien, que esa infame sombra me hubiera revelado el paradero de su cautiverio habría resultado demasiado esperar. 

Satisfecho al confirmar mis sospechas, salí del templo de El Negro con una enorme sonrisa en el semblante. Wraith había confesado ante una multitud de sus propios fieles lysandros y ante sus propios hermanos. La voz de mi hazaña se correría pronto y con total seguridad llegaría a los oídos de la ciudad entera. Estoy seguro de que mi alegría debía ser un ultraje. Había desafiado al Rey de los Dioses en su propio hogar y había salido vivo y victorioso. Por sombrías que resulten las circunstancias no puedo evitar reír al recordarlo, así como ríe el joven que sale victorioso después de provocar a la muerte. 

Desgraciadamente, Crystaline no podía bendecir todos nuestros pasos esta Vuelta, y apenas conocemos mucho más sobre el paradero del Mason de lo que conocíamos al salir de la casa de Vice. Si el Notable se halla muerto, escondido o bebiendo ambrosía en Risen es algo que de momento escapa a nuestro conocimiento. 

Nuestra única pista la hallamos en el Crisol, el lugar donde el esclavista había sido públicamente visto por última vez. Interrogando a uno de los trabajadores, Vanish corroboró la información que poseíamos hasta ahora y averiguó que solían transportar hasta allí al obeso lysandro portándolo en una "caja", por lo que presumo que el esclavo se refería un palanquín, un carruaje o algo similar, instrumentos bastante utilizados por los Notables cuando tenían que recorrer largas distancias.

Por otra parte, Forgeron y yo nos ocupamos de remontar la ruta en Ciudad Alta que el esclavista y su séquito habrían seguido hasta llegar a la mansión de este, pero no hallamos pista alguna que nos ayudara en nuestra búsqueda.

Al pasar frente a la morada de Mason observé la reacción de Forgeron, que permanecía tan inalterable como de costumbre. 

El regreso de nuestro compañero sano y salvo había sido celebrado por mí, pero no tanto por Vanish. Maese Forgeron arribó al Kandro Feliz a la doceava vuelta, la más tardía de las menores, y nos relató el motivo de su ausencia con su natural habla sosegada, pese a lo muy increíble de su historia. 

Sus superiores le habían encargado en calidad de mercenario que debía escoltar un cargamento de herramientas nuevas desde el Taller hasta uno de los campos de argems de Vice, en el Distrito Gris. Allí había sido asaltado por unos lysandros sin capa ni blasón que deseaban hacerse con la preciada carga. Ante esta tesitura, Forgeron había decidido mantener su tapadera de mercenario y luchar contra los lysandros, pese a la posibilidad de que se tratasen de los rebeldes que buscábamos. A ambos nos confesó que había tenido que hacer uso de su magia para contenerlos. Tragué saliva y miré a Vanish, prometí a mi amigo con un gesto que más tarde le pondría al corriente del verdadero significado de sus palabras. 

Vanish no confía en él. Cree que bajo su aire sosegado se esconden las mentiras de un traidor a nuestra causa. Piensa que nos ha traicionado y que si todavía no lo había hecho lo hará pronto. Me dijo, apenas unas vueltas antes de su huida, que nos abandonaría en el momento en que más lo necesitáramos. "No hace falta venderse a los Oscuros para convertirse en un traidor", esas fueron sus airadas palabras. 

Traté de quitarle la negra idea de la cabeza, pues Vanish parece haber olvidado que fue la plegaria del de Diven aquella que lo salvó de la muerte. Pero el pequeño ha sembrado en mí la sombra de la duda y la nueva ausencia de Forgeron me impide conciliar el sueño. 

Cuando le pregunté al herrero sobre las armas del Taller y la lealtad de Ferros se limitó a asentir con la cabeza. ¿Tenemos siquiera asegurado que no nos mintió?

Aunque su relato fuera cierto, ahora que había sido obligado a utilizar sus poderes de esa forma se había descubierto como Garip, por lo que era imposible que si alguien le reconocía volviera a pasar desapercibido. Su mera presencia es un peligro para nosotros y para el futuro de la rebelión. 

Tributo de Sangre. Destinado a ser odiado por todo argem de color. Destinado a caer en sus garras.

Vanish acaba de entrar en mi alcoba. Probablemente haya visto la luz de mi candil bajo la puerta. Me ha dejado caer la idea de asesinar al herrero cuando regrese a la taberna. Si es que regresa.

Por supuesto que me he negado. No teníamos las pruebas suficientes. Su nueva desaparición podría tener otro motivo, cual fuera. Lo estaba juzgando demasiado rápido y no teníamos las pruebas suficientes para considerarlo un traidor. 

Él se ha encogido de hombros y se ha marchado de la habitación. Sabía que reaccionaría así. Esperaba mi respuesta. "Los Oscuros no necesitarán pruebas para ejecutarnos", esas han sido sus últimas palabras. 

Me niego a aceptarlo. Si Forgeron fuera un traidor Crystaline me lo habría revelado, ¿no es cierto?

Aunque es cierto que ni Forgeron ni yo hallamos ningún vestigio sobre el posible destino del esclavista, sí creo haber de describir el hogar del Consejero de Canteras por la profunda impresión que me causó.

Mason había sido nombrado por el gobernador Consejero de Canteras, un cargo que le dotaba de las potestades de exploración, extracción, gestión y venta de la mayor parte de los yacimientos mineros de mármol, granito, caliza, pizarra y gloomita que pertenecían a la ciudad. Como os podéis imaginar, eso dota al Notable de unas lucrativas ganancias a título personal por todo el material que lograba vender a los comerciantes y a los otros esclavistas una vez este había sido pulido en bloques. La calidad de su producto es muy superior a la de Risen o Darken y la eficiencia de una producción enteramente basada en mano de obra esclava resulta enormemente rentable para cualquier burgués. De hecho, su propio blasón es reflejo de ello: gris sobre verde, dos picos cruzados sobre una montaña.

Los beneficios de ser el primero en la fila en el reparto del elemento más importante de Gloom quedan en evidencia al contemplar su residencia. 

Donde la mansión de Vice me había recordado al palacio de un aristócrata de Lysan, la morada del Notable Mason me recordó a una inexpugnable fortaleza. Esta es algo más pequeña que aquella, sin embargo, antes que resultar un inconveniente, su reducido tamaño solo la haría más fácilmente defendible llegado el caso de un ataque. Todo el recinto de su propiedad se encontraba amurallado de una cerca tan alta y gruesa que parecía una ciudad en miniatura, con su propio patio de armas y torre del homenaje. Esta es un bastión en sí mismo, de compacto sílex, con terribles gárgolas de hueso y enormes ballestas como amenazante ornamento. 

Vi que muchos de los que guardaban el fuerte eran mercenarios, pero para mi sorpresa, la torre estaba en su mayoría guarecida por los mismísimos Capas Grises, cuyo manto del color de la gloomita ondeaba en sus puestos de vigilancia. La fortuna del Notable debe ser digna de admirar si puede permitirse sobornar de esta forma a la propia guardia de Forgiven.

Recuerdo que pensé en ese momento que Mason, en su locura, debe ser un lysandro ciertamente amante de la seguridad. O uno con muchos enemigos.

Una vez estuvimos los tres juntos y hubimos compartido los más bien pobres resultados de nuestra infructuosa búsqueda se me ocurrió que quizá podríamos hallar alguna posible ayuda entre los lysandros y esclavos de las canteras asociadas al Notable. 

¡Qué El Negro sangre sobre mi nefasta ocurrencia! Quizá si no hubiéramos acudido a ese lugar plagado de penurias Forgeron todavía seguiría con nosotros. 

Los tres nos separamos al llegar al Distrito de la Piedra. Incluso con los esclavos de Vanish con nosotros, el terreno era demasiado vasto como para cubrirlo con facilidad. Dividirnos era la única forma de cubrir todo el terreno posible. Y la más peligrosa. 

Miserables. No hay otra palabra para describir las condiciones de vida de los esclavos. La mayoría de los que se dedican a la minería trabajan en ambientes hostiles y de aires nocivos, poco iluminados y carentes de la seguridad que tendría un usuario de magia frente a un posible derrumbamiento. Sucios, hambrientos y enfermos, algunos acaban siendo presa de los demonios que acechan en las profundidades de la tierra. Otros fallecen a causa de la escasez de la higiene y las plagas, que por algún motivo eran más contagiosas en ellos que en los lysandros. Pero, la mayoría de ellos muere de puro agotamiento cuando se hacen demasiado viejos para continuar trabajando al ritmo de más jóvenes. Y los que son capaces de llegar a una edad avanzada son despellejados por los Capas Grises y exhibidos sus huesos en las casas de los esclavistas. Perezosos. Llegar a viejo implica no haber trabajado lo suficiente. 

La Segunda Ley Oscura es implacable.

Las condiciones de los esclavos que trabajan en las canteras de Mason son un poco mejores que las del resto, pero no creáis que esto es a causa de la magnanimidad del Notable. Más bien me pareció que se trataba del desinterés en la gestión de su negocio el que había hecho que los capataces relajaran la naturaleza de sus abusos. 

Tras llenar los bolsillos de los guardias y capataces con una considerable suma, sobrepasé la pequeña empalizada que bordeaba el filón y bajé hacia la zona de trabajo de los esclavos, llenando de polvo mi alba túnica. 

Cada una de las canteras es un pequeño yacimiento a modo de socavón en la tierra. Se hallan rodeadas de una pequeña empalizada de gloomita que separa la zona de trabajo y los edificios cercanos, tales como almacenes para la piedra; cobertizos para las herramientas; barracones para los esclavos; y puestos de guardia para los Capas Grises. 

Me mezclé entre los esclavos y aclarando mi prístina voz traté de dirigirme a ellos, pero afanados como estaban en su tarea apenas hicieron caso a mis palabras. 

Maldición. Tenía que hacer que me escucharan de alguna forma.

Rebusqué entre los bolsillos de mi túnica y Crystaline me proveyó con un puñado de gammas que me apresuré a repartir entre los esclavos. Acompañé la plata con algunos mendrugos de pan duro que nos habían sobrado de las provisiones del camino a Forgiven. Les hablé de la Primera Regla, les dije que había sido enviado por el Dios del Cristal para otorgar paz a sus atormentadas almas y debían escuchar lo que tenía que decirles. 

Algunos aceptaron mi pan y mis monedas con curiosidad, pero la mayoría me miró como si estuviera loco y miraron a sus capataces. Ellos, con los bolsillos rebosantes del oro de Crystaline, rieron a carcajadas y negaron con la cabeza, divertidos por mi situación. Ante la negativa de sus superiores, los esclavos continuaron con su fatigoso trabajo sin prestarme un ápice de su atención por mucho empeño que pusiera en ello.

Frustrado, abandoné la cantera olvidando el motivo que hasta allí me había conducido. 

Ahora sé cuál era la razón de su indiferencia. Ni mi voz ni mis argumentos fueron el problema entonces. No soy uno de ellos. Pese a que mi fe en Crystaline me empuja a verlos como mis hermanos lysandros ellos no ven en mí a uno de sus semejantes, sino a otro de sus detestables amos. Concretamente a uno incapaz de ordenarles nada. 

Por El Negro. ¿Como puedo persuadirles de que deben romper sus cadenas si se niegan a escuchar mis palabras? ¿Cómo debo convencer a aquel niega a escuchar siquiera?

Nunca me seguirán. Al menos no a mí.

Me reencontré con Vanish y sus esclavos en el lugar en que habíamos acordado. Su respiración estaba acelerada y la hoja de su daga manchada de sangre. Cuando le exigí una explicación se limitó a encoger los hombros mientras sonreía con malicia. Yo suspiré como respuesta. 

Forgeron no apareció por muchas vueltas que aguardamos. Ya valoraba la posibilidad de acudir en su búsqueda cuando la repentina aparición de una cuantiosa patrulla de Capas Grises nos convenció de que retirarnos a un lugar seguro era lo mejor que podíamos hacer por ahora. 

Conforme nos alejábamos del lugar empecé a escuchar los primeros cánticos. Las potentes voces de los mejores de su raza reverberaban en la acústica de la cantera y se elevaban en un tono tan grave que hizo vibrar los argems de mi bolsa. Pronto nuevas voces de las distintas canteras se unieron a su música. 

Los esclavos de Forgiven entonaban a coro la más antigua y hermosa de todas las canciones lysandres, una melodía que se remontaba a los tiempos más oscuros y trágicos de nuestra raza y que todo esclavo tenía esculpida en lo más profundo de su corazón de cristal. 

Cantaban la tonada de un pueblo exiliado de su hogar, la triste letanía de los que se sabían castigados con la muerte, el apenado himno de aquellos que sabían que su libertad les había sido arrebatada. 

Desde la época de la primera rebelión las sagradas armonías del Cocito habían pasado furtivamente de padres esclavos a hijos esclavos y no habían sido pocas las veces que los Oscuros habían tratado de acallar el salmo de los condenados por temor a la unidad entre los esclavos. Pero nunca habían sido capaces, queridos lectores, pues todo aquel con alma de lysandro tiene esculpida la amargura del Cocito en lo más profundo de su corazón de cristal. Esa es la marca que la Traición dejó en nuestra alma. 

Puede que no todo esté perdido. 

Solo tenemos que liberarlos. 

Y ellos cambiarán su canción por un himno de guerra. 

viernes, 9 de octubre de 2020

Biología gloomita-Capítulo 6

 Serpiente marina

 

Las serpientes marinas son gigantescos cetáceos submarinos que habitan exclusivamente bajo las aguas del Mar de Plata. Dar una única descripción específica sobre estos seres es una tarea harto complicada, pues parece haber muchos tipos de serpientes marinas, sin embargo, sí que existen los suficientes patrones comunes entre estos seres como para poder extraer unas características propias de la especie.

Estas sierpes presentan habitualmente una gran envergadura, es muy común encontrar especímenes que rondan los treinta metros de longitud. Sus enormes bocas, capaces de devorar a dos lysandros de un solo bocado, están plagadas de varias hileras de dientes, largos como un brazo y afilados como cuchillas.

Por si su aterradora fisiología fuera poca cosa, he de señalar que las serpientes marinas son bestias extremadamente agresivas. Cada ciclo varios barcos pesqueros de la ciudad de Risen resultan atacados y hundidos por estos seres. Acometen con sus poderosas colas destruyendo los cascos de los barcos o incluso pueden llegar a arrancar pedazos de la quilla con sus poderosas mandíbulas. Sobra decir que pocos de los desdichados marineros que sufren un ataque de una serpiente marina sobreviven para dar testimonio de ello, pues fallecen ya sea ahogados en el naufragio causado por el violento ataque hacia su nave, ya sea devorados por las criaturas cuando intentan huir a nado.

Llegados a este punto debo hacer un paréntesis en mi análisis para exponer una de mis intrigas internas. Puedo llegar a encontrar explicación a los ataques de estas serpientes en el mar, pues es probable que las serpientes identifiquen al barco como una presa y decidan atacarlo para alimentarse, sin embargo, se me escapa por completo qué motivo pueden tener para atacar constantemente las costas de Risen. Y no me estoy refiriendo a las aguas cercanas a la ciudad, si no a las playas y al propio puerto. En su frenesí, las serpientes llegan incluso a salir del agua atacan todo lo que se encuentra a su paso. Si bien las criaturas poseen unos apéndices parecidos a aletas que utilizan para nadar y que también les dan cierta movilidad en tierra, no tiene sentido que salgan activamente del agua para cazar la ciudad. Por hacer una comparación, sería como si un phoenicopterus cazara luciérnagas corriendo con sus patas en lugar de volando con sus alas.

Además del motivo fisiológico tampoco tiene un verdadero sentido práctico, el Mar de Plata es probablemente el único lugar de Gloom donde abunda la comida para una fauna tan particular. ¿Qué razón es la que las impulsa a salir a buscar alimento fuera de su hábitat? En cualquier caso, estos seres no suponen un peligro real para la ciudad de Risen, pues en el momento en que los Vigilamareas avistan a una serpiente acercándose a las costas se da parte al Oscuro de la ciudad, que se encarga de ella sin muchos problemas.

Poco más se puede decir de estos seres. Como es obvio por el medio en el que viven, su tamaño y su agresividad, son unos sujetos de investigación muy difíciles de analizar. Como apunte puedo decir que su carne es dura e insípida, sus escamas y huesos se usan para elaborar herramientas y adornos, incluso sus dientes son utilizados por algunas personas para fabricar dardos y puntas de flecha. Además, sus órganos y fluidos corporales tienen muchos distintos usos muy de utilidad para curanderos y boticarios.



Kuru

 

Con el kuru nos encontramos con otro habitante del Mar de Plata y, al igual que con las serpientes, me temo que nos encontramos ante un nombre de especie muy ambiguo.

Básicamente a cualquier criatura escamosa y con aletas se le llama kuru para diferenciarlo de las serpientes marinas. Existe un sinfín de variedades de kuru y, al contrario que con las serpientes, estas variedades son radicalmente distintas entre ellas. También desconocemos sus métodos reproductivos y su comportamiento, aunque puede decirse sin lugar a duda que en tierra son completamente inofensivos, pues sus cuerpos no están adaptados para moverse fuera del agua. Además, parecen respirar de una forma distinta a la del resto de criaturas, no me explico cómo, pero estos seres respiran dentro del agua, no el aire del exterior. Por ello, si no están sumergidos en ella mueren al poco tiempo de sacarlos. Este hecho tiene sentido si tenemos en cuenta que al fin y al cabo viven sus enteras vidas en el agua, pero no deja de asombrarme su sistema respiratorio único en Gloom.


Debido a la falta de información existente sobre esta especie pasaré a recopilar los pocos datos que han podido proporcionarme los locales de Risen sobre las dos variedades más comunes de kuru.

Kuru rosado:

Son una variedad considerablemente grande en longitud, su carne es muy sabrosa y es usada para preparar toda variedad de platos con ella. Debido a su exostismo, fuera de los mercados de Risen los kurus rosados alcanzan precios exorbitados, siendo plato exclusivo de las mejores mesas de Gloom.

En ocasiones los individuos que he identificado como hembras poseen unas esferas viscosas en el interior de sus vísceras. Su particular aroma y sabor fresco al paladar hace que estén consideradas una delicatesen.

*Probablemente estas “esferas” son huevos de kuru, aunque todavía no he podido confirmarlo.

Kuru metálico:

Esta variedad de la especie posee un color gris brillante muy característico. Su carne también es muy apreciada por su sabor delicado.

Sus huesos son de una dureza considerable y a la vez presentan cierta flexibilidad, lo que los convierte en un material muy interesante para confeccionar herramientas de precisión. Además, de sus órganos se puede extraer un aceite altamente inflamable sustituto de la brea, muy útil para combustible de lámparas y mucho más barato de obtener que las aguas del Mar Ácido.


martes, 6 de octubre de 2020

Guía de viaje del Padre Stone - Vuelta 5 - Forgiven Desencadenada


La "Guía de viaje del Padre Stone" es el nombre que reciben una serie de posts de género fantástico-medieval, pertenecientes a la saga de relatos: Forgiven Desecadenada, que se haya ambientada en un mundo de creación propia llamado Gloom.

Si este es el primer relato que habéis encontrado de la sección os invito a leer la introducción a la misma aquí. Si deseáis empezar directamente a leer desde el primer capítulo podréis hacerlo desde este enlace. Y si en cambio queréis echar un vistazo a todos los capítulos publicados hasta la fecha, podréis hacerlo aquí o pulsando en "Guía de viaje del Padre Stone" en las Categorías del blog, a la derecha de esta entrada. 

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Quinta Vuelta

"Una copa. La heráldica de Vice era realmente representativa de su modo de vida."


¡A todo el que lea estas palabras qué Crystaline guíe sus pasos! Esta es la quinta vez que los dioses empujan mi mano y me llevan a continuar escribiendo este ya largo pergamino, y me da la sensación de que a cada vuelta que pasa mi guía de viaje se va convirtiendo en algo distinto a la idea que tenía en mente cuando comencé este viaje funesto.

Conforme se van sucediendo los acontecimientos, comienzo a pensar que el principal propósito de este trabajo ha quedado desvirtuado. El objetivo del registro de mis aventuras era informar a novicios y viajeros neófitos sobre los peligros y bondades de Gloom a partir de mi propia experiencia. ¡Pero en qué mundo viviríamos si lo singular de mi experiencia en esta ciudad fuera a servir como guía para futuro!

Pese al tono lúgubre con el que a vosotros me dirijo, escribo estas palabras desde mis nuevas y acogedoras habitaciones en el Kandro Feliz. Tras mi conversación con Puro y los pasados sucesos de la Vuelta en la que me encuentro, yo mismo me encargué de recoger a mi kandro y las escasas pertenencias de mi celda y cargarlas hasta allí. Buen consejo este que os doy, por lo que abrid bien los ojos y recordad: jamás portéis en vuestros viajes un fardo mayor que el que seáis capaces de acarrear con soltura.

Pese a mis hábiles argumentos, no fue fácil convencer a Flames, el propietario del local, y a su esposa para que nos vendieran una participación del mismo. Contra todo pronóstico fue Vanish, y no yo, el que acabó por convencer al posadero de que este era un negocio que nos beneficiaba a todos. Parece ser que durante el tiempo que he pasado en el templo entre nuestro anfitrión y mi compañero ha surgido una sincera relación de amistad. Curioso. Casi me siento mal por aprovecharme del vínculo entre ambos para satisfacer nuestros intereses, pero es así como la Rebelión acaba perseverando, solo así los lysandros alcanzaremos nuestra liberación. La posibilidad de tener un centro de operaciones seguro era clave para nuestra misión. Su amistad no podía interponerse.

Emociones...cada vez más el corazón caliente prima sobre la mente fría en las acciones de los lysandros. Qué Crystaline nos ampare. Presiento que malos tiempos se avecinan en esta nefasta Edad de la Sangre.

Como todos los ciclos florales, la nueva sobre la proclamación de Nictem desde el Gran Templo de Doren Sith en la lejana Diven ha revolucionado la Ciudad de los Esclavos. Muchos esclavistas abrevian sus negociaciones y la mayoría de los mercaderes se apresura a marcharse bien por la Vía del Perdón o la Ruta de la Plata, pues todo lysandro sabe que Nictem no es propicia para negocio alguno, ni siquiera para los de carne y cadenas.

Con los comerciantes abandonando esta ciudad maldita, el plan de huida de este lugar junto a los rebeldes se me antoja más complicado de nunca. A partir de ahora hemos de ser doblemente cuidadosos, pues bien saben los que luchan contra la rebelión que el tiempo consagrado al Rey de los Dioses es el más adecuado para los sacrificios en su nombre. Y no queráis saber ninguno lo terrible de las ejecuciones que son presididas por Él

Oh, cuán breves son desde la Guerra Roja los tiempos de Crystem, propicios para negocios, viajes y oportunidades. Nictem ha arribado pronto este ciclo, demasiado. Este es el signo de los tiempos, y aun así temo que de alguna forma los Oscuros hayan logrado persuadir a las Iglesias para que estas se apresuren en promulgar el inicio de la Estación Aciaga. 

¿Pero qué sentido tiene temer por aquello que es inamovible? Olvidad mi profesión y escuchad las siguientes palabras, lectores míos, pues no tiene menos sentido luchar por aquellas causas que ya estén perdidas que temer por fuerzas que por completo escapan a vuestro control. Usad siempre la razón, lysandros, y el regalo del Padre Creador os guiará en vuestras decisiones. Si problema ante el que os hayáis tiene solución y el enemigo un punto débil, no vaciléis en aprovecharlo en vuestro favor. En cambio, si la situación es insoluble y vuestro rival revela su pelo blanquecino, me temo que combatir contra él sería un acto de una estupidez inenarrable.

Perdonad mi sermón, lectores míos, pero ni aunque renaciera siete veces, Crystaline sería capaz de alejar mi alma de la vocación de un locuaz sacerdote.

Pero permitid que prosiga con mi relato, pues estoy seguro de que nuestros más recientes acontecimientos serán clave en las Vueltas Mayores por venir. 

Mi sonuit marcaba la vuelta del despertar cuando me topé con Vanish en los alrededores del Templo de Crystaline. Aunque en situaciones normales habría reprendido a un bribón como él por hallarse en la Ciudad Alta, he de confesar que apenas pude reconocer a mi compañero de viaje en un primer vistazo, e hizo falta que llamara mi atención con una de sus enguantadas manos para que me aproximara.

Cuán increíble es lo mucho que puede cambiar un lysandro cuando se despoja de sus harapos y se dota de lujosa indumentaria. Vanish, con su magnífico jubón verde oscuro, su brillante brial de botones de argem y sus lujosas calzas de un exquisito tono piedra, parecía dispuesto a desafiar a cualquier Notable en una competición de buen gusto. Destacaban de su indumentaria sus gráciles manos de ladrón, cubiertas cada una por un distinguido guante del negro color de sus ojos. Ahora que pienso en su aspecto, creo recordar que jamás lo he visto con las manos desnudas.

Por supuesto, queridos lectores, debo aclarar (por si acaso lo dudabais) que mi colega jamás habría podido llevar a cabo tal radical transformación por sí solo. Ni Blade, el legendario Rey de los Ladrones, habría sido capaz de obrar tal prodigio únicamente por su mano.

Nada de eso. Había sido un servidor aquel que había sudado puro cristal para conseguir tanto la licencia de comerciante que precisábamos como todos aquellos ropajes con los que ahora galanteaba. Si bien en su favor he de decir que me extrañó que no se sintiera como un kuru fuera del Mar de Plata con tan elegantes atavíos. La natural facilidad con la que los portaba así como su semblante de aire regio (ahora con su barba recortada y perfumada) parecían mucho más propios de un alto lysandro que de un vulgar ladronzuelo. Brillaba como un argem tallado entre simple cristal. Mi pequeño amigo parece contar con un pasado realmente interesante. 

Seguían de cerca los pasos de Vanish tres altos y musculosos esclavos de su propiedad, dos varones y una fémina. Rook, Hook y Titán eran los nombres que su anterior amo había tenido bien en grabar en unas chapas que colgaban de su cuello. Los trabajados músculos de su reciente compra no dejaban lugar a dudas sobre la tarea habitual de estos esclavos, al menos no para mí, que había crecido observando los sangrientos duelos del Crisol. Eran esclavos de combate. Gladiadores. Asesinos consumados.

Tras retirarnos hacia un lugar donde pudiéramos charlar con discreción, halagué su cambio de aspecto, realmente feliz de que mis esfuerzos no hubieran caído en saco roto, pues no hay cosa que más deteste un sacerdote de Crystaline.

Aproveché la oportunidad para preguntar a mi amigo noticias sobre Maese Forgeron, pues no habíamos recibido ningún mensaje suyo desde el enfrentamiento con Ferros en mi visita al Taller, hacía ya dos Vueltas Mayores.

Vanish no parecía compartir mi preocupación sobre nuestro compañero y restó importancia a su labor de espía entre los herreros de la forja, alegando que debería estar haciendo el mismo trabajo en el Gremio de Mercenarios.

En ese momento no pude sino estar de acuerdo con él, una vez con los amos de la herrería de parte de la rebelión, no podíamos prescindir de uno de nosotros tan alegremente. No obstante, desde la tranquilidad de mis aposentos en el Kandro Feliz, comienzo a temer por Forgeron y por lo que podría pasar si los Oscuros descubrieran su inusual uso de la magia. Ser un Garip, odiado hasta por el más pequeño de los argems elementales, no debe ser una condición fácil de ocultar.

Pero Vanish no es consciente de lo destructivos de sus poderes, pues deliraba cuando el de Diven convocó el rayo para calentarnos tras el ataque de los ghuls. Pero yo sí había sido testigo del ruido atronador y lo terrible del cadáver carbonizado. Tiemblo de pensar lo mucho que complacería a los habitantes de la Ciudadela de Obsidiana contar con tan buen ejemplar para uno de los doce Tributos de Sangre.

Por fortuna, Crystaline sea proveedor, no precisábamos de la presencia de Forgeron para llevar a cabo esa parte del plan, y tras poner en común nuestras ideas y designar nuestra línea de actuación, nos plantamos en el hogar de hueso de Vice, Notable de Forgiven.

Esta vez nuestro plan no era tan sencillo.

Más bien era una auténtica locura.

Fade (el nombre de esclavista que Vanish eligió) había logrado conseguir su licencia como comerciante que le habilitaba para el tráfico de mercancía, por lo que, una vez nos hubimos asegurado de hacerlo imposible de identificar por parte de los Capas Grises, retomamos el plan de llevar a cabo su infiltración entre los Notables de la Ciudad Perdonada.

El poder de los Notables de Forgiven entre los esclavos y sus capataces es similar al que poseen los Oscuros entre los lysandros. No son pocos los alienados que trabajan en las canteras y ven en su amo muchos de los atributos de los sagrados dioses. Los escuchan, los siguen y obedecen sin rechistar, pues en eso convierte el cautiverio a un alma lysandre. Convertir a Fade en uno de ellos haría que dejáramos de ser simples agitadores para convertirnos en un poderoso actor a tener en cuenta. Sé que no solo las palabras motivarán a los esclavos a romper sus cadenas. Debemos usar la autoridad de sus amos para dirigir la revolución desde arriba, tal y como los mecenas de la Rebelión habían hecho en el Concilio Blanco de Lysan. Convertirnos en esclavistas para liberar a los esclavos, esa es la única forma.

Además, si alguien puede conocer quién está detrás de la desaparición del batallón de rebeldes enviado a Forgiven es un Notable, de eso podemos estar seguros.

Pero entrar en sus círculos no es tarea fácil. La política de los esclavistas es cruel y despiadada con todo el que intenta entrar en su mortal juego. Los Notables no permiten que sus potenciales competidores vivan el suficiente tiempo como para desafiarles. Basta con un único paso en falso, una simple muestra de debilidad y los hampones decorarían sus palacios con nuestros huesos.

Forgiven es una ciudad cruel. En cierto modo, la justicia de los Oscuros resulta mucho más compasiva.

La mansión del Notable Vice recordaba al palacio de un aristócrata de Lysan. Enorme, rica y bien decorada de blanco hueso, como correspondía a un lysandro de su posición, con legiones de esclavos de ambos sexos corriendo de un lado a otro dispuestos a satisfacer las necesidades de su amo.

Sus siervos, atléticos y de gran estatura, presentaban una juventud lozana y una belleza singular, muy distinta a la cruda rudeza de la mayoría de los miembros de su raza. Sus rasgos eran tan delicados que parecían haber sido tallados en argem. No quise imaginar los depravados usos que Vice tendría pensado para ellos. 

Pero no solo había esclavos en el hogar del Notable, pues patrullaban los jardines exteriores del palacete un nutrido contingente de fieros lysandros armados hasta los dientes que fulminaban con la mirada a los fisgones que se paraban frente a la puerta de su señor. Uno de ellos, corpulento y con un gran espadón al cinto, se quedó mirando a nuestros esclavos fijamente, como valorando si resultaban una amenaza. La mayoría de ellos llevaban sus hombros desnudos de manto alguno, como corresponde a los mercenarios, y portaban el blasón del señor de la casa en la tela de sus curtidos uniformes.

Una copa. La heráldica de Vice era realmente representativa de su modo de vida.

No pude evitar pensar en Puro. Que Glow se lo lleve.

El ayuda de cámara nos hizo esperar en el recibidor que conducía a los aposentos del Notable. Era esclavo, la falta del mechón blanco en su cabeza lo delataba, pero sus modales eran tan exquisitos como los de cualquier mayordomo de alta cuna. Probablemente procediera de Risen, o tal vez de Lysan, los esclavos que nacían en la Ciudad Perdonada eran demasiado burdos como para aprender las farragosas reglas protocolarias de la aristocracia lysandre.

Se disculpó ante nosotros alegando que su amo se encontraba inmerso en la realización de un importante negocio.

Desdichado. No necesitaba forzar mi oído para escuchar los sonoros gemidos de placer que a duras penas ahogaba el grosor de las paredes. 

Me obligué a sonreír y responder que aguardaríamos a que el señor acabara sus asuntos pendientes para reunirnos con él. Había acudido allí en calidad de siervo de Fade, desde luego poseer un sacerdote de Crystaline con buena voz y hábil lengua en tu séquito es algo que dota de cierto respeto a cualquier opulento señor. No somos una orden precisamente barata.

¿Pero existe acaso un esclavista con una mayor influencia de El Negro que el Notable Vice? Es muy probable que no. Vice es tan taimado, manipulador, traicionero y despreciable como un Oscuro, pero ante todo se considera a sí mismo como un lysandro de negocios, por lo que no me cabía duda alguna de que aceptaría nuestra propuesta.

Y así es como caería en la trampa.

Veréis, mis queridos lectores, cuando te rodeas durante tanto tiempo de una orden tan hermética en sus secretos y competitiva en el prestigio como la Iglesia de Cristal, pronto aprendes que la única forma de ascender en la jerarquía sin poseer el poder del vidrio es convirtiéndote en un lysandro tan despreciable con tus aliados como con tus peores enemigos.

Crystaline despreciaba la política, pero la rebelión no siempre podía actuar devotamente si quería conseguir sus objetivos. Debíamos combatir al fuego con fuego.

Callé mientras Fade le hacía nuestra oferta.

Ensalzar, encumbrar y enterrar.

Vice es un aliado tan despreciable como crucial en nuestro plan. Nuestra información hacía referencia a que es el actual dirigente de más de la mitad de los campos de argem de la ciudad y que a cambio de un enigmático acuerdo, el Notable Mason permite que sus súbditos exploten también algunas de sus canteras. Esto ha hecho a Vice, en esencia, el lysandro más acaudalado de Forgiven, propietario de al menos una quinta parte de todos los esclavos de la ciudad. Ello, unido a sus fuertes vínculos con el Gremio de Mercenarios, había hecho que se ganara la enemistad de Marshall, que había sido secundado por el propio gobernador.

Los esclavos sirvieron el vino en copas doradas.

Era el objetivo perfecto. Vice gozaba de una riqueza que avergonzaría a los antiguos reyes de Risen, pero esa clase de lysandros nunca tienen suficiente con lo que poseen.

Vice sonrió como un kandro ante su presa.

Había algo de lo que carecía y deseaba más que nada en el mundo. Y nosotros podíamos ofrecérselo.

Bebían, con sus mejillas coloreadas por el vino.

Pero no lo haríamos gratis.

Una vez lo hubiéramos alzado en la cima más elevada de la Ciudad Alta nos encargaríamos de que cayera.

Acordaron el precio de su ayuda entre juegos de palabras. 

El juego ha estado trucado desde el principio. Ambos, Vice y Vanish, sabían durante su negociación que su alianza acabaría con el inevitable asesinato de uno de los dos, pues está escrito que todos los acuerdos entre esclavistas han de acabar con un cuerpo en el templo del Dios de la Muerte.

Se estrecharon las manos y brindaron con ánimo. 

Los dos sabían el resultado de los dados. Pero no quien quedaría en pie cuando estos dejaran de girar.

El trato estaba cerrado.


Mañana a una vuelta temprana comenzaremos con la primera de las tareas. Vice ha sido muy claro con sus exigencias. Antes de que él vaya a atreverse a seguir hacia delante con nuestro plan, nosotros debemos descubrir el destino de Mason, Consejero de Canteras de Forgiven y uno de los esclavistas más maníacos y dementes de los que jamás haya oído hablar. El Notable se había esfumado sin dejar rastro tras la derrota de su campeón en el espectáculo del Crisol hacía ya tres Vueltas Mayores. Al desconocer su paradero, Vice tenía la sospecha que su ausente colega se había aliado con Marshall, por lo que temía ser asesinado en el seno de una conspiración política.

Fade debe mostrar su valía como socio encontrando el paradero de Mason y averiguar si había algo de verdad en esa mencionada conspiración.

La verdad. ¿Importa acaso?

El Notable Mason ya está muerto para ambos.

Vanish había firmado el trato sobre su cadáver.

viernes, 2 de octubre de 2020

Biología gloomita-Capítulo 5

 Cucaracha


Estos insectos presentan una tonalidad negra brillante en todo su exoesqueleto. Sus cuerpos son bastante aplanados, si bien su longitud puede llegar a medir la mitad de un lysandro, en lo que se refiere a altura difícilmente alcanzan la de un tobillo. Al diseccionarlas pude descubrir que debajo de su caparazón tienen dos alas, sin embargo, no parecen ser capaces de desplegarlas debido a la presión que ejerce su propio exoesqueleto contra ellas. Si bien, es cierto que se han avistado casos de algunas cucarachas realizando pequeños vuelos con sus alas, sin embargo, estos parecen ser casos muy excepcionales para los que no tengo respuesta.

Otro dato curioso es que las cucarachas parecen ser “ciegas” al menos para nuestros estándares, aunque quizá este no sea el mejor calificativo. Al contrario que las ratas (que poseen ojos, pero carecen de visión) las cucarachas directamente no presentan globos oculares o algun órgano parecido. No puedo aportar datos concluyentes, pero diría que las dos antenas que tienen en la cabeza son las que, de alguna forma, les permiten reconocer su entorno, si bien desconozco de qué forma perciben el mundo con ellas.

Pero el dato más interesante sobre las cucarachas es su capacidad única de devorar escolopendras. Su sistema digestivo es capaz de asimilar la coraza y el veneno de estos miriápodos de una forma única entre la fauna de Gloom. Dada la letalidad y la velocidad con la que actúa el veneno de escolopendra, estos miríapodos llegan a ser temidos incluso entre los Oscuros, y es por eso por lo que las conductas alimenticias de las cucarachas son tan especiales entre los lysandros.

En cuanto a su conducta las cucarachas suelen ser seres tranquilos que habitan recovecos oscuros y subterráneos que escarban en la propia roca junto a varios individuos de su misma especio. Como seres carroñeros rara vez atacan a los lysandros u otros animales (con la excepción de las escolopendras) pues para ello tienen que estar en extremo hambrientas, o ser provocadas, por lo que usualmente suelen huir al conflicto enterrando sus cuerpos en la roca.

En los que se refiere a su reproducción las cucarachas se reproducen de una forma muy rápida, pues en medio deciclo pueden poner centenares de grandes huevos que tardan medio deciclo, en eclosionar. Nada más salir del huevo las cucarachas ya presentan su tamaño adulto y presentan una esperanza de vida de unos 3 ciclos florales. No existen diferencias destacables entre machos y hembras.

*Para realizar el estudio de las cucarachas me dirigí a la ciudad de Forgotten, conocida por su culto a estos insectos. Los habitantes de la ciudad, los autodenominados draga, son gente extraña, pero por lo general bastante tranquila. Sin embargo, su carácter tranquilo sufrió una curiosa transformación cuando les pedí datos sobre las cucarachas y me ofrecí a compartir con ellos toda la información que había reunido de estos insectos. Quizá no fue mi idea más inteligente dar a entender que en mi investigación había diseccionado cucarachas, pero en mi defensa diré que desconocía que cuán pecado resulta para los draga el matar a uno de estos animales. Después de este evento…digamos que no soy precisamente bienvenido en la ciudad de Forgotten.

 


Escolopendra


Las escolopendras son unos pequeños miriápodos alargados de color bronce y cientos de patas repartidas en las muchas segmentaciones de su exoesqueleto. Su cabeza está coronada con dos antenas, las cuales parecen servirles de la misma manera que a las cucarachas. En el otro extremo tienen dos apéndices a modo de aguijón que utilizan para envenenar a sus presas.

Las escolopendras suelen moverse en enjambres y cazar animales mucho más grandes que ellas gracias a su veneno. Cuatro picaduras de uno de estos seres significan la muerte inmediata para un lysandro común, incluso los Oscuros pueden llegar a morir con una mayor cantidad de veneno en su cuerpo. Si bien los enjambres de escolopendras no son tan implacables como los de luciérnagas también son de temer. Las escolopendras tienen también un apetito voraz, ni siquiera dejan los huesos de sus presas.

No hay escapatoria posible de un enjambre de escolopendras, pues los insectos pueden meterse por los recovecos más pequeños sin el menor problema, siendo capaces de desplazarse con facilidad bajo el suelo para aparecer de pronto directamente bajo los pies de sus inadvertidas presas.

El único antídoto posible a su letal veneno es la blancadera, que afortunadamente es bastante abundante en Gloom. Como ya ha quedado resaltado antes, solo las cucarachas parecen ser inmunes al veneno de estas criaturas.

Afortunadamente, las escolopendras tienen ciclos reproductivos que evitan que su número se multiplique rápidamente. Solo se reproducen una vez cada ciclo, y los huevos que ponen no eclosionan hasta haberse completado otro ciclo desde que fueron puestos. Cada hembra pone entre 100 a 200 huevos. Las escolopendras tienen una esperanza de vida de unos dos ciclos florales. Las hembras son considerablemente más alargadas que los machos, aunque estos presentan unos aguijones más prominentes y una conducta más agresiva.